Aplicación de gimnasio
Le dices tus días, tu material y tu objetivo. Te devuelve una rutina de verdad, con tus pesos apuntados serie a serie y la prueba de que estás progresando. Sin plantillas y sin vender humo.
Se instala desde el navegador. Sin tienda de aplicaciones y sin ocupar espacio.

Calculadora de kcal y macros
Proteína, hidratos y grasa, sacados de la foto. Sin pesar nada, sin buscar el alimento en una lista de treinta mil y sin apuntar gramos.
Apuntas el móvil al plato y OLIMPO reconoce lo que hay: calorías, proteína, hidratos y grasa. Si algo no se ve —el aceite, un yogur que ya te has tomado— se lo dices en una línea y lo suma. La foto se mira y se descarta al momento, no se guarda en ningún sitio.
Al final del día te dice lo que has comido y lo que has gastado, contando tu entreno y tu cardio. Los dos lados de la balanza, no solo uno.
Te sobran 830 kcal — contando tu entreno de hoy y el cardio.
Son estimaciones y la app lo dice. No te va a soltar «847 calorías» con dos decimales como si lo supiera.
Por dentro
Qué hace
Días, material y objetivo, y la tienes en veinte segundos. ¿Ya tienes la tuya? Pégala o súbela en PDF o en foto y te la monta igual. Y se le pasa a un amigo con un enlace, para entrenar los dos lo mismo.
Con lo que levantaste la última vez delante, y un aviso cuando toca subir. Un toque por serie y a seguir.
Ver la semana entera marcada tira más que cualquier consejo. Y tienes un personaje que sube contigo.
Descansos, tabata y asaltos de boxeo con bocina, aviso a los diez segundos y números que se leen desde el suelo.
Lo que pesas y lo que levantas, juntos. Es lo único que distingue perder grasa de perder músculo, y una báscula sola no lo sabe.
Se instala en el móvil y se abre al instante, también en el sótano del gimnasio donde no entra ni una raya.
Cómo se empieza
Dos minutos desde que entras hasta que estás entrenando. No hay que instalar nada de ninguna tienda ni configurar medio día.
Cuántos días puedes, qué material tienes y a qué vas: ganar músculo, perder grasa o mantenerte. Cuatro preguntas.
En veinte segundos, y la cambias entera antes de aceptarla. Si ya tienes una, la pegas o la subes en PDF o en foto.
Abres el día que toca y vas apuntando. A partir de ahí la app ya sabe lo que levantaste y te dice cuándo subir.
Precio
La versión gratuita sirve para ver si esto es para ti. La completa es para usarla en serio.
Para probar
0 €
OLIMPO entero
4,99 € / mes
Dudas
En los dos. OLIMPO se abre en el navegador y se guarda en la pantalla de inicio como cualquier otra aplicación: se abre al instante y ocupa prácticamente nada. No está en la App Store ni en Google Play, y por eso tampoco te pide permisos raros.
La metes. La pegas escrita, o subes el PDF o la foto que te pasó tu entrenador, y OLIMPO la convierte en tu rutina con sus días y sus ejercicios. También puedes pasarle la tuya a un amigo con un enlace, para entrenar los dos lo mismo.
Se mira y se descarta en el momento. No se guarda ni en el móvil ni en el servidor: lo único que queda apuntado es el plato y sus calorías. Tampoco se vende ni se cede nada a nadie, aquí no hay anuncios.
Son estimaciones, y la app lo dice cada vez. Para lo que sirven de verdad es para ver la tendencia de la semana, no para cuadrar gramos. Lo que sí es exacto es lo que levantas: eso son números tuyos, no cálculos.
Sí, sin permanencia y sin llamar a nadie. Si cancelas, sigues teniendo tus pesos, tus récords y tu racha: no se borra tu historial por dejar de pagar.
Porque se abre por tandas y no de golpe: así cada uno entra con su cuenta lista y con las rutinas generándose al momento, sin cola. La aplicación lleva meses funcionando y yo entreno con ella todos los días — lo que va poco a poco es la puerta, no el producto.

Todavía no al público · solo con invitación
Déjame tu correo y te mando la tuya en la siguiente. Cuando entres, entras a usarla: rutina, pesos, racha y dieta funcionando desde el primer día.
Solo para avisarte del lanzamiento. Ni spam ni cesión a nadie, y te borras con una línea.
Hecha por alguien que entrena. Nada de lo que hay dentro está de relleno: si está, es porque lo uso.